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WELCOME, nuevo premio LUX del Parlamento Europeo

30 abr, 2010 | Publicado por Laura Rico Caballo | Categorías: Cine, Drama |

País: Francia.

Año: 2010.

Duración: 120 m.

Género: drama.

Director: Philippe Lioret

Reparto: Vincent Lindon, Audrey Dana y Firat Ayverdi
SINOPSIS:

Con la intención de impresionar y volver a conquistar a su esposa, Simon, profesor de natación en la piscina pública de Calais, decide arriesgarse y entrenar en secreto a un joven refugiado kurdo para que atraviese a nado el Canal de la Mancha.

Una comprometida historia en la que los destinos de dos hombres se cruzan poniendo de manifiesto el drama de la inmigración ilegal. Lioret saca a la luz un tema social que está en el centro del debate público europeo a través de la conmovedora historia de un hombre que decide arriesgarse para ayudar a otra persona. El primero, pierde a su mujer y se desquicia, y el segundo es capaz de cualquier cosa por reunirse con ella.

COMENTARIO

El director francés Philippe Lioret (Je vais bien, ne t´en fais pas”, “El Extraño”, “Mademoiselle”) ha venido personalmente a presentar en España la película, que se mantiene en cartel en Francia desde el 11 de marzo, fecha en la que se estrenó, con más de 1.200.000 entradas vendidas hasta el momento.

Welcome, además de obtener el premio al mejor guión y el premio del jurado joven del pasado Festival de cine de Gijón, ha ganado la tercera edición del premio LUX de cine del Parlamento Europeo, cuyo objetivo es apoyar el cine europeo y facilitar la distribución de las películas en el seno de la Unión Europea. Por ello, y en el marco de la Presidencia Española de la Unión Europea, la presentación de la película ha contado con Ignacio Samper, director de la oficina del Parlamento Europeo en España. El premio se destina fundamentalmente a la subtitulación en las lenguas oficiales y a la distribución en DVD. Es curioso que el Parlamento europeo conceda un premio a una película tan crítica con la forma de regular la inmigración en Europa. A ello, Samper responde que la intención es despertar el debate entre los ciudadanos: “Me preocupa la inmigración, la inmigración ilegal y el surgimiento de extremismos. Lo que puedo decir es que con el voto aun se pueden remover las cosas. Está en nuestras manos elegir el tipo de gobierno que queremos”.

Por su parte Lioret, ante la pregunta de qué podemos hacer, responde: “Yo no soy político. Sólo soy cineasta (…) El mundo real en mi país, en este momento, me gusta tan poco que prefiero refugiarme en la ficción (…) Pero hemos puesto la película en muchos foros de debate y para no sentirme idiota he tenido que responderme a esa pregunta…Hace 10 años, los inmigrantes en Calais eran sobre todo Kosovares. Ahora no hay Kosovares. Están en Kosovo porque no hay guerra. Cuando no haya escuelas coránicas que eduquen a los chicos para colgarse un cinturón de explosivos quizás no haya afganos o kurdos en Calais. Quizás se pueda llamar a esos gobiernos a un Tribunal Internacional y juzgarlos por crímenes contra la humanidad”. Samper responde a ello recordando que dentro del Tratado de Lisboa, recientemente aprobado, Europa asume unas competencias determinadas entre las que no se les ha otorgado esa posibilidad.

Por otro lado- añade el director- Francia manda tropas a Afganistán para pacificar. Pacificar supone que la población debe sernos favorable. Pero ¿qué piensa la población de un país (Francia) que trata a sus hijos como animales y los devuelve a su país de esa manera?”.

En 2050 habrá 1000 millones de inmigrantes en todo el mundo por razones de pobreza, guerra, clima, desastres naturales o hambre. “Los gobiernos, con sus legislaciones, están demostrando falta de visión global” dice el director. Muy crítico con Europa, Lioret piensa que el problema empezó con el liberalismo tacheriano, que creó una economía abastecida de ilegales, que suponían mano de obra barata, para un sistema al que le interesaba esa clandestinidad: “… y de pronto, hoy, intentamos cerrar… pero todos los chicos kurdos tienen un hermano, una novia o un primo que ya está aquí. Y nuestra crisis es de risa frente a su pobreza. Nada puede impedir que vengan”.

A este respecto, el equipo viajó a oriente con los actores jóvenes para concienciar de los peligros de la inmigración a Europa y recoger las reacciones a la película: “El público que nos veía era muy joven, y después de la proyección venían a nosotros a preguntar. Les daba igual lo que habían visto en la película. Lo único que querían eran detalles para llegar”.

Algo sobre ese espejismo de Occidente nos recordaba también Constantin Costa-Gavras en su reciente “Edén al Oeste”.

La película- dice el Lioret- es un homenaje a estos chicos que arriesgan su vida y la pierden. Para estos chicos, los voluntarios son sus padres. Cuando alcanzan la frontera, lo primero que hacen es llamarles para tranquilizarles y festejarlo”

Sobre esos voluntarios, o sobre las personas que establecen una relación positiva con los inmigrantes, Lioret habla de su propio proceso hacia la compasión y la empatía:

Antes de llegar a Calais para rodar, para mí eran inmigrantes. En Caláis me parecieron mendigos, animales. Cuando me acerqué más tuve la impresión de ser su enemigo. Pero cuando di otro paso adelante me di cuenta de que podíamos ser amigos. Yo me había acercado sólo con la intención de hacer una película, pero la fuerza de las relaciones venció”. Igual sucede con el protagonista que convive con indiferencia con ellos, hasta el día en que se da cuenta de que le pueden ser útiles. Pero tras ello llega el conocimiento, y cuando conoce, ya no hay forma de retirarse. Al ser humano con nombre, con nombre propio, no puede darle la espalda. ¿Tenemos miedo a esa empatía? ¿Tenemos miedo a conocernos y, entonces, tener que aceptar, aunque sea a costa de perder la tranquilidad y la seguridad?

Lioret, tras su última película de carácter intimista, confiesa que deseó hacer algo “grande”, algo “con aliento”, con repercusión social. Y pensó que la fórmula ideal era mezclar un problema social de calado, lo cual encontró en el equivalente a la frontera mejicana en Europa, con una historia novelada: “Todos somos sensibles a la historia novelada: dos historias paralelas de amor contrariado que se dan de bruces contra lo absurdo del mundo. De hecho, ha sido presentada en la Asamblea Nacional Francesa para crear opinión entre sus representantes. Y todos fueron sensibles a la historia novelada. Pero la votación sobre inmigración se hizo dos semanas después…”.

La severidad de Francia y su preocupación ante la inmigración es tal que se ha creado el Ministerio de Identidad Nacional algo que según Lioret: “no se lo deseo a nadie”. El país es especialmente sensible a lo que entiende como su idiosincrasia, hasta ahora, al parecer “estática” y que en el último año ha tenido que cuestionar más que nunca, llegando a hacer una encuesta nacional con el fin de tener alguna conclusión sobre qué valores piensan los franceses que define la identidad de sus ciudadanos. Puede ser curioso tener un Ministerio de algo que no sabes exactamente a qué se refiera.

Por otro lado en Francia la ley puede condenar a quien ayude a ilegales a 5 años de cárcel ó 30.000 euros de multa. Justo un tipo de ley como la que España pretende aprobar y contra la que se han levantado las ONGs y movimientos sociales humanitarios.

Ser voluntario, o incluso favorecer actividades de ayuda a inmigrantes, puede costar muy caro en Francia, ya penalmente, o simplemente convirtiéndote en un marginado a los ojos de tus vecinos o compañeros de trabajo. Como triste anécdota, Lioret cuenta que para el rodaje, y ante las dificultades de permisos, precisaron de la ayuda del responsable de policía (cuerpo nada favorecido en la cinta) y en agradecimiento le incluyeron en los títulos de crédito. El oficial perdió su puesto tras la relevancia política que ha cobrado la película.

Los europeos nos encontramos ante una encrucijada económica y ética, y ambas cosas se llevan mal. Lioret cuenta: “Mientras escribía la película me hice más ciudadano” y Samper lo recoge: “El debate nos hace ciudadanos (…) El Parlamento Europeo dicta leyes que afectan a todos los países del tratado. Sus miembros no representan países, sino que se agrupan por ideologías. Las leyes actuales obedecen a esa representación. Si los ciudadanos desean otra cosa, su oportunidad está en el voto”.

La película aprovecha la imagen del futbolista “extranjero” como icono para los niños de países pobres. Como una parábola, Cristiano Ronaldo recoge la ilusión de los chicos de todo el mundo mientras surca Europa triunfante. Y aunque la película pone el acento positivo en la imagen de dos hombres que se ayudan y se entienden a pesar de las diferencias: “Es una pena, pero la mamá de Bambi murió… Y por favor no cuenten el final de la película en su crónica” nos cierra Lioret.

Estreno el 30 de abril.

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