PARTIR
13 Nov, 2009 | Publicado por Laura Rico Caballo | Categorías: Cine, Drama, Romance |
País FRANCIA
Duración 1 h 25’
Directora y Guión CATHERINE CORSINI
Fotografía AGNÈS GODARD
Reparto: Kristin Scott Thomas, Sergi López, Yvan Attal, Bernard Blancan, Aladin Reibel, Alexandre Vidal, Daisy Broom, Berta Esquirol, Gérard Lartigau.
SINOPSIS
Suzanne, de unos 40 años, vive en el sur de Francia con su marido médico y sus hijos. Su cómoda vida le pesa y convence a su marido de que quiere volver a ejercer y abrir una consulta. Durante las obras de la misma, conoce a Iván, el encargado de los trabajos, un hombre que siempre ha vivido a salto de mata y que ha estado en la cárcel. La atracción es mutua, inmediata y violenta. Suzanne decide dejarlo todo para dar rienda suelta a la pasión que la devora.
COMENTARIO
PARTIR, película escrita y dirigida por Catherine Corsini (Les Ambitieux, La Répétition, La Nueva Eva) cuenta la historia de amor de Suzanne, una mujer de mediana edad que decide no transigir y lo deja todo para dar rienda suelta a la pasión.
Kristin Scott Thomas (Hace mucho que te quiero, El paciente inglés) destaca en la interpretación de Suzanne, una actriz que llena la escena aunque quizás algo fría para el drama pasional que comparte con Iván, un obrero catalán interpretado por un rotundo Sergi López (Pintar o hacer el amor, Harry, un amigo que os quiere).
Una historia clásica que en la literatura ha alcanzado la perfección de Ana Karenina, La Regenta o Madame Bovary y que tienta a muchos artistas. Esta vez la creadora (dirección-guión) es una mujer con lo que tiene el añadido de conocer una perspectiva femenina pero es difícil aportar a un tema tan tratado y por tantos genios.
Especialmente interesante la conversión del marido de hombre familiar a monstruo.
El uso de la música de películas de Truffaut compuestas por Georges Delerue y Antoine Duhamel ilumina el film. Austeridad y minimalismo en la estructura narrativa que nos deja una película interesante pero no grandiosa.
Se estrena el 13 de Noviembre
ENTREVISTA CON CATHERINE CORSINI
La película empieza casi por el fin de la historia. ¿Ha querido mostrar desde el principio que se trataba de una tragedia?
La verdadera pasión tiene mucho que ver con la tragedia porque es egoísta, incluso cruel, y ciega; rechaza al resto del mundo, que a veces se lo hace pagar caro. Al poco de empezar el guión, sentí la necesidad de abrir la película con un golpe de efecto que dejase presagiar el drama. Quería crear tensión, dejar claro que se llegaría al final de la pasión con todo lo que eso implica de fuerte, de maravilloso, de trágico. Se sabe desde el principio que ocurrirá un drama, pero no se sabe si es un asesinato o un suicidio. El suspense queda intacto. Pero sabemos que vamos a presenciar un drama y eso hace que las escenas de amor sean todavía más intensas, como si sobrevolara una amenaza. Se es consciente de que los personajes están condenados de antemano, pero lo fascinante es descubrir cómo llegan, cómo se abandonan, cómo se precipitan hacia ese drama.
Además, empezar por el fin, “dar” la solución desde el principio, es muy estimulante para un cineasta. Obliga a depender totalmente de la puesta en escena, del relato y de los personajes, ya que se conoce el desenlace.
Otro elemento importante es el contexto social. Ella, casada con un médico, dispuesta a volver a trabajar como kinesioterapeuta, que deja a marido e hijos, comodidades y casa, por un obrero catalán…
Esta dimensión social, política, que sirve para denunciar la situación de la mujer era muy importante. La película reivindica un punto de vista feminista. Suzanne está atrapada, no goza de independencia económica, depende totalmente de su marido, y este, cuando ella se va, intenta retenerla por cualquier medio, incluso el más bajo, dejándola sin dinero. Es la historia de una mujer capaz de abandonar su medio social, de emanciparse al precio que sea. La casa, bastante fría y austera a propósito, es una cárcel dorada. Es un poco como si hubiera vivido medio deprimida, escondida durante años, y de golpe, el deseo, el amor, la pasión consiguen que lo deje todo, que se entregue plenamente a esa nueva relación a sabiendas que nunca podrá volver atrás. Con su marido está más próxima al encarcelamiento, pero con su amante, aprende a ser ella misma. De pronto está frente a una persona que la mira, que la escucha, que la desea. Tenía todas las comodidades del mundo, y su amante le aporta cosas mucho más simples, pero esenciales, el deseo, el placer, la promesa de la felicidad… De ahí la importancia que se da a la naturaleza, a una cierta dulzura, como la escena en Cataluña al lado del mar con la hija de su amante, o en la ruina que les sirve de refugio. No deja atrás un infierno, pero descubre algo absoluto que le impide dar marcha atrás. Cuando su marido le prohíbe que le deje, ella se revela tal como es.
¿Qué fue lo más difícil a la hora de escribir el guión?
Probablemente conseguir que encajara todo, el deseo, la pasión, el suspense y el contexto social; inclinarme hacia el radicalismo sin caer en la caricatura; esforzarme en avanzar con elegancia dentro de la ruptura de la mujer con un marido acomodado para irse con un obrero catalán, y no sobrepasarme en cuanto a las emociones y los sentimientos.
¿Escribió el guión pensando que Kristin Scott Thomas interpretaría a Suzanne?
Sí. Le dije a Fabienne (la productora) que, por una vez, quería escribir con alguien definido en mente. Enseguida pensé en Kristin. Primero redacté ocho o diez páginas y se las enseñé. Me dijo que el personaje y el tema le interesaban y me puse a trabajar pensando en ella. Hace veinte años quise trabajar con ella en un telefilm, pero desafortunadamente no fue posible.
¿Por qué le apetecía trabajar con ella?
Me fascina. Tiene algo misterioso, una especie de belleza helada, de aparente dureza, tocada por cierta melancolía que la hace frágil y vulnerable. Era ideal para encarnar a una burguesa distante con su lado desesperado. Además, es capaz de perturbar, despertar emociones. Consigue transformarse lentamente, partiendo de un rostro pasivo hasta llegar a la increíble determinación que deja entrever hacia el final.
En cuanto a Sergi, solo podía ser él para el papel del amante. Ya había trabajado con él y tenía ganas de repetir. Es un actor agradable, fácil, siempre atento a todo. Me gusta su presencia tranquilizadora, su lado carnal, físico… Tiene un papel difícil, el de un hombre que no se queja a pesar de saber que está en el plato malo de la balanza, en el lado de los perdedores.
En cuanto al papel del marido, dudé. De pronto me acordé de que veinte años atrás quise reunir a Yvan Attal y a Kristin Scott Thomas. Es un placer trabajar con él. Ha sabido dar la complejidad necesaria a este burgués de provincias con un buen coche, una buena casa, una mujer guapa, hijos guapos, que de pronto enseña su verdadera naturaleza. Ella le pertenece, no puede dejarle. Tiene un no sé qué arcaico. Está prohibido que su mujer deje de quererle. Es frágil y monstruoso a la vez. Se siente humillado por el hecho de que le abandone a él, un burgués de cierta importancia, por un obrero que ha estado encarcelado.
Cuenta la historia a través de los ojos de la protagonista. Siempre estamos con ella. Al igual que en muchas de sus películas, el motor es el personaje de una mujer decidida, radical.
Lo sé. Cada vez que empiezo un guión, pienso que me gustaría hacer lo mismo con el personaje masculino, pero siempre acaba ganando el femenino. Quizá porque las heroínas son las que me dieron ganas de hacer cine. Heroínas un poco locas que se lanzan hacia su destino. Me gusta el valor de Suzanne, no hay un doble juego en ella, no miente. Primero intenta convencerse de que será capaz de renunciar a su amor. Al no conseguirlo, se va, dejándolo todo. No le importa trabajar de cajera para sobrevivir. Está dispuesta a todo para estar con su amante. Es una mujer íntegra. Quizá mis personajes femeninos se parezcan porque sin íntegros, directos, van donde les guía el deseo.
Es la cuarta vez que trabaja con Agnès Godard como directora de fotografía. ¿En qué se complementan?
Filma muy bien a las mujeres. Ha sido muy delicada en las escenas de amor, que debían ser crudas y bellas a la vez. Sabía que aportaría una luz llena de sensualidad a la película. Era necesario sublimar, dar gracia y belleza a la historia de amor. Las dos nos conocemos bien, existe una gran complicidad entre nosotras aunque seamos diferentes y no estemos siempre de acuerdo. Solemos reírnos de lo mismo. En el rodaje no nos hace falta hablar mucho, pero sí hablamos mucho antes, pensamos en los decorados, los encuadres, cómo vamos a rodar…
¿Cómo definiría su puesta en escena?
Filmar con simpleza y con planos amplios para comunicar una sensación de libertad, para que se vean las cosas, se pueda observar, para que las situaciones tengan tiempo de instalarse, vivir, evolucionar. En general no he recortado mucho las escenas. Quería que los amantes pudieran vivir plenamente dentro del encuadre, en oposición a las escenas con el marido, construidas a base de planos más cortos. En las escenas entre Kristin y Sergi me limitaba a rodar, sin cortar, pero no fue fácil. Kristin no está acostumbrada a trabajar así. Quiere saber lo que debe hacer, pero me gusta mezclar las pistas, desestabilizar, despistar a los actores.
BIOGRAFÍA
Catherine Corsini estudió con Antoine Vitez y Michel Bouquet en el Conservatorio de Arte Dramático de París durante tres años. Después de trabajar como actriz y ayudante de dirección teatral, optó por la escritura de guiones y la realización. Rodó varios cortometrajes galardonados. En 1991, el telefilm “Interdit d’amour”, con Nathalie Richard y Maxime Leroux, fue muy aplaudido por los espectadores. En 1998, con La nueva Eva, una comedia generacional, rompió con el tono más dramático de sus primeras obras. Dos años después rodó La répétition, con Emmanuelle Béart y Pascale Bussières, invitada a la Sección Oficial del Festival de Cannes. En 2006 rodó Les ambitieux, con Karin Viard y Eric Caravaca.
FILMOGRAFÍA
2008 PARTIR
2006 LES AMBITIEUX – Sección Oficial, Festival de Roma
2003 MARIÉES MAIS PAS TROP
2000 LA RÉPÉTITION – Sección Oficial, Festival de Cannes
1999 MOHAMMED (Cortometraje)
1998 LA NUEVA EVA – Festival de Berlín
1997 DENIS (Televisión, ARTE)
1995 JEUNESSE SANS DIEU – Festival de Cannes 1996, “Cinéma en France”
1993 LES AMOUREUX – Festival de Cannes 1994, “Cinéma en France”
1991 INTERDIT D’AMOUR (Televisión)
1989 FATALE OBSESSION (Televisión)
1987 POKER
1985 NUIT DE CHINE (Cortometraje) – Premio a la Realización, Festival de Grenoble
1984 BALLADE (Cortometraje) – Gran Premio de “Cinéma en France”, Cannes 1985
1983 LA MÉSANGE (Cortometraje)
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