jueves 15 de noviembre de 2007

LEJOS DE ELLA

País: Canadá.

Año: 2006.

Duración: 110 min.

Dirección: Sarah Polley.

Género: Drama.

Interpretación: Julie Christie (Fiona), Olympia Dukakis (Marian), Gordon Pinsent (Grant), Michael Murphy (Aubrey), Kristen Thomson (Kristy), Wendy Crewson (Madeleine).

Guión: Sarah Polley.

Música: Jonathan Goldsmith.

Fotografía: Luc Montpellier.


SINOPSIS

Historia de amor sobre la memoria y sobre los tortuosos e indescriptibles vericuetos de un largo matrimonio: llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente inquebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, produce unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer.

Fiona decide ingresar en una residencia especializada. En días, Fiona parece no acordarse de él y haber volcado todo su afecto en Aubrey (Michael Murphy), otro residente.

Grant, que no ve otra opción que aceptar… Con el tiempo, Grant se hace amigo de Kristy, enfermera que, conmovida por su fidelidad, empieza a interesarse por él. Pero a través de sus conversaciones, la imperfecta historia de Grant y la perversa justicia poética de la agonizante situación entre Fiona y Aubrey se vuelven evidentes.

Cuando la mujer de Aubrey, vuelve de sus vacaciones, decide sacarlo repentinamente de la residencia. Destrozada por la separación, Fiona se sume en una profunda depresión y sufre un rápido deterioro. Temiendo por su vida, Grant se embarca en el mayor acto de sacrificio que haya hecho para devolverle la felicidad a su mujer en sus últimos días.

COMENTARIO

Esta historia canadiense es adaptación del relato The Bear Came Over the Mountain, de Alice Munro. Escrita y dirigida por Sarah Polley, de sólo 27 años, a la que hemos visto como actriz en el personaje de Ann en Mi vida sin mí (My Life Without Me), y Hanna en La vida secreta de las palabras (The Secret Life of Words), ambas de Isabel Coixet).

Con un guión austero y claro y una dirección sutil y llena de matices es una historia de amor sin empalagos. Una historia sobre la lealtad y la naturaleza del compromiso. Un retrato de la nueva tercera edad: independientes, formados y dinámicos, que han de buscar para sus problemas soluciones distintas a las que hasta ahora les hemos venido dando.

«El papel del Alzheimer en la película es una metáfora de la importancia de la memoria en una relación duradera: lo que elegimos recordar, lo que elegimos olvidar. Revela la madurez de Sarah, ya que es un camino que aún no ha recorrido. Oscar Wilde escribió, en La importancia de llamarse Ernesto, que la memoria es un diario que todos llevamos con nosotros. A diferencia de un documental, el diario está personalizado por la alegría y el sufrimiento. La memoria es selectiva”, comenta la productora Simone Urdl.

De hecho, Polley quería explorar cuánto tiempo puede sobrevivir un matrimonio, pero sin volver la vista a un pasado más romántico, una táctica en la que se basan muchas películas. Polley explica: «Las historias de amor sobre personas mayores tienden a ser demasiado sentimentales, o están justificadas por un millón de escenas retrospectivas de la juventud de los protagonistas, y eso me parece mucho menos interesante».

Una pareja formada por dos ancianos (¿aún se puede llamar así a las personas que hoy superan los 70 años?) muy diferentes y que con el paso del tiempo siguen teniendo diferentes maneras de abordar los problemas. Polley dice: «Me encanta lo distintos que son él y Julie. Resulta muy inspirador ver parejas que llevan juntas mucho tiempo pero que conservan sus identidades diferenciadas, y a veces contradictorias. Son ese tipo de personas que no se han mezclado para convertirse en una pareja monstruo


Es asombroso como Julie Christie, pasados tantos años de “Dr Zhivago” puede seguir siendo la mujer etérea, vulnerable y astuta que protagoniza una historia de amor que se sujeta con su mirada.

Una película muy interesante que sería una pena que pasara desapercibida entre la publicidad de las grandes producciones.