Título original: Elizabeth. The Golden Age
Director Shepherd Kapur .
Productor Tim Bevan, Jonathan Cavendish, Eric Fellner
Género Drama.
País Reino Unido.
Reparto Cate Blanchett, Clive Owen, Geoffrey Rush, Abbie Cornish, Samantha Morton, Jordi Mollá, Adam Godley .
Distribuidora Universal.
Sinopsis:
La reina Isabel I, consciente del cambio religioso iniciado en el siglo XVI en Europa, debe enfrentarse a la traición en el seno de su familia y a sangrientas tentativas para apoderarse de su trono.
El poderoso rey de España Felipe II está decidido a restaurar el catolicismo en Inglaterra con la ayuda de su ejército y su invicta armada. Mientras la Reina se prepara para ir a la guerra, intenta equilibrar antiguas lealtades con el amor que siente por sir Walter Raleigh, un objeto prohibido para una reina que ha jurado entregarse en cuerpo y alma a su país.
Comentario:
La Reina Virgen siempre ha resultado atractiva para el cine. Desde la interpretación de Bette Davis en La vida privada de Elizabeth y Essex a la reciente (2005) para TV, con Helen Mirren y compañía de Jeremy Irons, su biografía ha sido filmada decenas de veces.
Esta es la segunda entrega de la Elizabeth de Shepherd Kapur.
En la primera (1998) se contaba la vida de la reina en sus primeros años: desde que es declarada ilegítima a los 3 años, acusada de traición a los 21 y coronada reina a los 25. En esta segunda se afronta su periodo más glorioso y su madurez. Si en 1998 Cate Blanchett era una joven promesa del cine australiano, hoy es una actriz en la plenitud de su carrera. La réplica amorosa se la da Clive Owen, ganador de un Globo de Oro y nominado por la Academia (Hijos de los hombres), y la política se reparte entre Geoffrey Rush, como consejero, y Jordi Mollá, como rival (Felipe II).
Dado el éxito de la primera parte, los productores han repetido no sólo en director y actriz protagonista, sino también en numerosos técnicos, como el director de fotografía Remi Adefarasin, la diseñadora de vestuario Alexandra Byrne, y la estilista y maquilladora Jenny Shircore, los tres nominados por la Academia.
El director, Shekhar Lapur, nacido en Lahore, actual Pakistán, entró en contacto con la cultura británica cuando sus padres lo mandaron a estudiar empresariales en Reino Unido. Sin terminar, volvió a la India con la intención de ser actor, pero su camino giró y empezó a dirigir. Debutó con el drama familiar Masoom (1983) al que siguieron Mr. India (1987) y La máquina del tiempo (1992). Pero el éxito internacional llegó con La reina de los bandidos (1994), basado en la vida de la forajida india Phoolan Devi. Esto le dio la oportunidad de trabajar fuera de India con la definitiva Elizabeth (1998) y la candidatura a siete Óscar y un Globo de Oro.
“Elizabeth. La edad de oro” nace con la intención de contar la historia de una época, la historia de la lucha de una mujer para controlar el amor, aplastar a sus enemigos y asegurar su posición como icono del mundo occidental. Todo está organizado para que no sólo se escuche el mensaje directo, el político y el intimo, sino que numerosos elementos indirectos, sobre todo de imágenes, actúen en niveles metafóricos y míticos, de modo que las escenas parezcan una cosa pero sean algo más. Sin duda esta es una de las aportaciones del hecho de tener un director indio, muy de agradecer por sumarlo a la forma de narrar occidental.
La película se mueve a dos niveles: la historia de una mujer en la madurez y su relación con su entorno (hombres, poder, maternidad, responsabilidad) y la historia de un país. Un fragmento de la historia en el que una soberana, mujer y sin descendencia, manejó un complicado panorama de tensiones nacionales e internacionales.
Es complicado abordar tantos aspectos y hacerlo con efectividad y sencillez, sin cansar, sin excesiva densidad pero con profundidad. Se consigue siendo austero en los elementos a utilizar pero, al tiempo, certero. El diálogo justo, el gesto adecuado, la luz o el color, como parte del mensaje y todo, ayudando a formar metáforas amplias.
En cuanto a la historia intima, según el director: “En Elizabeth se exploraba la renuncia, lo que uno debe hacer para olvidarse de sí mismo y gobernar. Se convirtió en un icono, un emblema que pulió para fines políticos. Sin embargo, en muchos aspectos, ELIZABETH: LA EDAD DE ORO explora la aceptación. He intentado dar la sensación de una mujer hueca, sin compañero, sin marido, sin hijo, que busca algo para sustituir ese vacío”.
Se intenta que la película hable con las mujeres de hoy en día y se explora el precio de tenerlo todo. “Para Elizabeth es una carrera, es el precio de ser omnipotente, el precio de ser
una mujer en un mundo de hombres. Creo que las mujeres lo comprenderán inmediatamente”.
En el plano político se hace patente que guionista y director estudiaron historia en los libros ingleses y aunque no es una mala interpretación es evidente que se trata de una interpretación diferente. A Jordi Mollá le ha tocado interpretar a un Felipe II tarado, un alucinado religioso incapaz de pensar en otra cosa que en la religión y el mal. Este Felipe II se contrapone a una “amorosa madre” que cuida de su nación fomentando la libertad y la comprensión entre sus súbditos. Quizás un juego entre el manejo del poder o del liderazgo político, según el sexo que se posea. Con esta confrontación se las arregla también para mandarnos un curioso mensaje a la actualidad: ¡el fundamentalismo de algunos países actuales es equivalente al español del siglo XVI y a él se debe oponer el carácter liberal y tolerante de otras potencias, representadas por Inglaterra, S. XVI, que finalmente vencerán a la oscuridad! ¡Nada menos!
Bueno, menos directamente, ellos lo explican así:
El director Shekhar Kapur cree que “ahondando en la Historia, se acaba contando una historia contemporánea. ¿Para qué rodar una película hoy, si no tiene que ver con los tiempos que corren? ELIZABETH: LA EDAD DE ORO Trata del conflicto entre el fundamentalismo y la tolerancia, de la introspección, la divinidad, la moralidad y la inmortalidad, de todas las cosas que pueblan nuestra vida cotidiana”.
La historia es compleja y, sin duda, Elizabeth fue una mujer inusual, poderosa, compleja. Hay, pues, infinidad de maneras de acercarse a ella y a la historia. Las lecturas deben tener que ver con las épocas en las que se investiga y se re-explora. Cada tiempo y lugar nos da una historia diferente a partir de unos pocos hechos verificables que debemos rellenar de supuestos e imaginados. No es la historia que hoy nos cuenta Elizabeth una mala historia. Interesante, rica y atractiva. Esperamos nuevas visiones. Quizás, algún día, una con tanta calidad pero del lado español. Y a lo mejor incluso esa vez reprimimos la agresividad hacia nosotros mismos y nos sale una historia suave sobre España y un rey guapo y listo como Elizabeth. Puestos a crear ficción o leyenda…
ESTRENO el 8 de noviembre de 2007.






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