Vaya por delante que es una alegría encontrar a un grupo con un sonido sólido, robusto y contundente, seguro resultado del dominio y maestría instrumental de los miembros de la banda. No es un detalle sin importancia, Minneapolis suena a banda de rock, y suena bien con melodías atractivas y arreglos cuidados, siempre sobre la base de una técnica musical depurada. Minneapolis tiene un sonido potente y con personalidad, mérito incuestionable, en un tiempo de productos rápidos y dirigidos a satisfacer los apetitos del momento musical del mes o de la temporada. Esta banda suena a ensayos, entiendo que a una convicción de que hacen una música en la que creen y que por tanto comparten una voluntad de estilo en la que los instrumentos, la guitarra y la batería, tienen un papel protagonista y la verdad es que ambos, lucen, más bien brillan y con cierta singularidad. Apuesto a que tienen un potentísimo directo, que me atrevo a recomendar desde ya. Debe ser de aquellos que enganchan, ¿quién de los grupos españoles puede presumir de eso?
En el debe de la banda, cabe preguntarse si las influencias sonoras y de contenido reconocibles (el sonido motown, David Bowie, Prince, Clapton, Hendrix,etc) y reconocidas ya desde el nombre de la banda, lastran en exceso la necesaria originalidad de su discurso musical. Con esta objeción quiero señalar dos cosas: la primera, que cuando una banda suena mucho a algo anterior, uno puede llegar a la conclusión de que el original o fuente es mucho mejor que las presuntas copias, y que conste que digo presuntas. Nadie puede negar que este fenómeno es de plena actualidad, de ahí la continúa reedición de discos de bandas clásicas; la segunda, un discurso del rock en la primera década del siglo XXI no ¿debería? alejarse del canon subjetivo y seudoadolescente que ha imperado y domina en la actualidad. Alejarse de la socorrida temática chicas / sexo / subversión / mal rollo / pesimismo / relativismo (i.e. novena canción: sólo me queda esperar / todo viene y va) puede resultar una apuesta original y reveladora de un nuevo camino que salve al rock del prematuro envejecimiento y falta de ideas en la que se encuentra. Hace falta la valentía y originalidad de hablar de otras cosas. La música se fecunda con la novedad, con la presencia de la realidad que nunca se dejará abarcar por los temas anteriores.
Esta objeción puede imputarse a la mayoría de los grupos actuales, nacionales y extranjeros pero quiero hacer una salvedad que he percibido en esta banda, algo que me llevó a escribir esta crítica antes incluso de escucharles (entiéndase bien, también les he escuchado). La salvedad se halla en una de las canciones del álbum, Centauros. Me llamó la atención pues pensé que podía relacionarse con la película de John Ford, The Searchers, en español Centauros del desierto. Estaba en lo cierto. Este sí es un camino de originalidad como el que antes he mencionado. Un ejemplo de una cierta fecundidad cultural, una obra maestra del cine americano y universal, entra en diálogo con unos músicos de Valencia que hacen una música muy americana, pero en español. En la película y en la canción hay una densidad y una oferta de valores que se revelan como algo complejo y rico. Algo nuevo y distinto, buena música con un alcance diferente más profundo. En una palabra, ¿cultura? Una extraña superposición de influencias que quiere expresar algo novedoso y que por una extraña conjunción resulta una expresión significativa del tiempo en que se hace.
Para concluir, sólo me resta dar una calurosa bienvenida a este grupo valenciano, desearles éxito en su carrera y pedirles que sigan en esa línea de trabajo serio, de buena música.
Con humildad.
En el debe de la banda, cabe preguntarse si las influencias sonoras y de contenido reconocibles (el sonido motown, David Bowie, Prince, Clapton, Hendrix,etc) y reconocidas ya desde el nombre de la banda, lastran en exceso la necesaria originalidad de su discurso musical. Con esta objeción quiero señalar dos cosas: la primera, que cuando una banda suena mucho a algo anterior, uno puede llegar a la conclusión de que el original o fuente es mucho mejor que las presuntas copias, y que conste que digo presuntas. Nadie puede negar que este fenómeno es de plena actualidad, de ahí la continúa reedición de discos de bandas clásicas; la segunda, un discurso del rock en la primera década del siglo XXI no ¿debería? alejarse del canon subjetivo y seudoadolescente que ha imperado y domina en la actualidad. Alejarse de la socorrida temática chicas / sexo / subversión / mal rollo / pesimismo / relativismo (i.e. novena canción: sólo me queda esperar / todo viene y va) puede resultar una apuesta original y reveladora de un nuevo camino que salve al rock del prematuro envejecimiento y falta de ideas en la que se encuentra. Hace falta la valentía y originalidad de hablar de otras cosas. La música se fecunda con la novedad, con la presencia de la realidad que nunca se dejará abarcar por los temas anteriores.
Esta objeción puede imputarse a la mayoría de los grupos actuales, nacionales y extranjeros pero quiero hacer una salvedad que he percibido en esta banda, algo que me llevó a escribir esta crítica antes incluso de escucharles (entiéndase bien, también les he escuchado). La salvedad se halla en una de las canciones del álbum, Centauros. Me llamó la atención pues pensé que podía relacionarse con la película de John Ford, The Searchers, en español Centauros del desierto. Estaba en lo cierto. Este sí es un camino de originalidad como el que antes he mencionado. Un ejemplo de una cierta fecundidad cultural, una obra maestra del cine americano y universal, entra en diálogo con unos músicos de Valencia que hacen una música muy americana, pero en español. En la película y en la canción hay una densidad y una oferta de valores que se revelan como algo complejo y rico. Algo nuevo y distinto, buena música con un alcance diferente más profundo. En una palabra, ¿cultura? Una extraña superposición de influencias que quiere expresar algo novedoso y que por una extraña conjunción resulta una expresión significativa del tiempo en que se hace.
Para concluir, sólo me resta dar una calurosa bienvenida a este grupo valenciano, desearles éxito en su carrera y pedirles que sigan en esa línea de trabajo serio, de buena música.
Con humildad.
CUMG
Grupo presentado por The Signes Music Company
Grupo presentado por The Signes Music Company


3 comentarios:
Vaya, la critica ya dice bastante, ajjaja. Yo solo puedo decir que les vi en directo hace tiempo aqui en valencia y que suenan genial. sonaron con una piña impresionante y cuando les vi se dejaron la piel en el escenario. Eso es algo que ya no se ve hoy en dia y que a mi me encanto. Cuando de casualidad vi el video de "señorita" en youtube pegue un salto en la silla jajaj.
Si alguien sabe donde puedo comprar el disco que me lo diga porfa... estara ya en la fnac?
gracias.
una crítica que anima a investigar más... interesante propuesta!
Minneapolis es grupo fresco con muxa energia y se lo curran bastante........dentro de poco ire a verlos a actuar...y tengo unas ganas! su página web: www.minneapolis.es merece la pena que los escucheis. Alex muackkkkkkkk!
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